Música
Recientemente tuve una decisión espontánea, aunque no por ello menos premeditada. Tras un ataque de rabia por causas ajenas a mí -la impotencia y la indiferencia tienen mucho que ver en ésto-, decidí apuntarme a clases de guitarra. Las doy en Jerez, en Jerez Guitar Center, una tienda especializada en guitarra situada en la calle Lealas, en pleno centro de la ciudad.
Son cuatro clases de una hora al mes, pero con dos clases ya dadas sé que van a ser bastante productivas. Para empezar, estoy aprendiendo acordes, nomenclaturas… (que escaseaba de conocimientos en ese aspecto) y lo más importante, estoy aprendiendo música en su vertiente más teórica, pero tambien más necesaria.
En fin… que me he dado cuenta de que no tenía ni zorra idea de guitarra, que espero que sean muy productivas… y que espero que algún día pueda sacar esas canciones que se corroen en el cajón de mi memoria. Al fin y al cabo, los estudios me van de pena, la vida en general tambien… esperemos que pueda sacar algo de provecho de la única cosa que me ilusiona y puedo llegar a tocar… la música.
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Mi condena
es mirar a la Luna; mirar
pero no tocar.
¡Mi fracaso
fue decir lo que pienso
y no lo que debía pensar!

