08 - Nario - Imaginación
Quise ser testigo, y no el autor de esas historias.
Busqué en los rincones que había en mi imaginación.
Construí mil versos ausentes de mi memoria,
por sobrevivir sin la presencia del amor.
Pero apareció un destino en que la Luna entró en mi cuna,
narrando las historias que ya pude imaginar.
No hay alternativa, no hice frente a la ofensiva;
feliz de haber perdido por volverte a enamorar…
Has sembrado en mi alma un sentimiento inalcanzable.
Has ganado el pulso que le eché a mi corazón.
Crece mi locura, encerrada y sin censuras;
no hubo tiempo alguno en el que no fuese feliz.
Largo es el sendero que abre las puertas del cielo…
tengo siete vidas que derrocharé por tí.
Te arrancaste en vida esas alas que tanto odiaste.
Me enseñaste un mundo que era incierto para mí.
No pude salvarte de tus noches de amargura y,
descubrí el motivo por el que hube de subir.
Encontré mi camino, que marcabas a tu estilo;
lo eterno se hace corto si te vuelvo a ver al fin.
Ya no existen miedos, ¿qué más da si existe el cielo,
si la custodia de mi corazón ya te la dí…?
Has sembrado en mi alma un sentimiento inalcanzable.
Has ganado el pulso que le eché a mi corazón.
Crece mi locura, encerrada y sin censuras;
no hubo tiempo alguno en el que no fuese feliz.
Largo es el sendero que abre las puertas del cielo…
tengo siete vidas que derrocharé por tí.
Te miro y te repito que siempre te amaré, niña.
Que no hay lugar a dudas desde que te conocí.
Te miro y veo el reflejo y… soy cada día más viejo:
no tengo más historias que lograr que seas feliz.
Juan Blanco Arellano, 2006.

