De la música y los músicos
Nada es tan increíble como ir a recoger los regalos de reyes y descubrir que tu hermano, tres años menor que tú y sin un sustento económico asentado -y al que debo 140 €-, te ha regalado una guitarra eléctrica. Una Cort Z42. Una guitarra con un sonido increíble… ahora tan solo me faltan horas de ensayo y ensaño, ensañarme a hierro horas y horas con la guitarra para sacarle el máximo partido y poder así ornamentar como creo que se merecen mis canciones.
Tenía pensado, en un futuro, volver a grabar de nuevo mis canciones, una reedición de mi cutre-maqueta. Autoproducirme, autograbarme, e incluso ser un multiinstrumentista, creando yo mismo una línea de batería por software, tocar yo mismo el bajo de mi tío, tocar yo mismo la guitarra acústica, meterle también arreglos de eléctrica y las voces, además de volver a ejercer de técnico de sonido y masterización. Pero todo eso es muy aburrido. Yo disfruto tocando, cantando, no grabando una y otra vez ese maldito tono de voz que me sale mal.
Es por ello que los planetas se han alíneado para que por fin mi primo, amigo y hermano Antonio, a.k.a. Destroyer, se compre un bajo y un ampli. El destino nos ha elegido, socio. Ya solo nos falta otra guitarra y un batería. Yo no quiero mirar mal a nadie, (Manu…), pero Ivan parece estar de mi lado y no le parece mal la propuesta, así que tendríamos otra guitarra. Los inconvenientes son muchos (novias, trabajos, estudios, situaciones geográficas…) pero espero que consigamos sacar algo, al menos ilusión por mi parte no me falta. Espero que el proyecto de sus frutos, si no siempre puedo elegir la opción sevillana (Sonia y su Veracruz acústica
) y sacar lo que se pueda sacar y más, adelante.
Un abrazo a todos, perdón por el tocho pero… anoche soñé que tocaba en un grupo. Y no sonaba mal.

