Hace mucho que no escribo algo por aquí.
Realmente no es que haya estado muy ocupado. Tampoco la falta de inspiración me abruma. Ni tan siquiera la pereza. Más bien es el hecho de no tener nada que contar, aunque ahora tampoco tenga nada concreto que contar y lo esté haciendo.
Últimamente he vuelto a retomar por enésima vez las canciones que tenía compuestas -y que aunque no esté demasiado contento con el resultado, reflejan trozos de vida-, y tengo medio compuesto otro tema. Se trata de una rumba con la que aun no estoy demasiado conforme, faltan por escribir algunos versos y arreglar algunas cosillas. Sin embargo, es un buen ritmo rumbero, se le puede sacar algún provecho. Pero sigo odiando mi voz. No tiene por qué gustarme realmente, yo canto porque me desahogo, no porque pretenda grabar ningún disco. Quizá mañana ponga cuanto menos la letra.
Ya pasé una época en la que componía para expresar la desesperanza, pero como dice Ivan máster: “esta canción suena a un despertar”. Esperemos que se haya despertado el gusanillo de la composición, y salgan de nuevo esas canciones que tanto se disfrutan en el proceso creativo, más que en el resultado final. Y que la temática sea distinta, no porque lo esté forzando, sino porque mi vida en este momento lo es.
Anoche soñé que escuchaba mi voz y me gustaba. ¿Llegará algún día ese sueño a ser real?.
Por lo demás en mi vida, me quedo con una frase de mi madre, cuando le dije las notas que había sacado: “Al menos te lo estarás pasando bien, ¿no?”.
Caídas, pérdidas de carteras, recuerdos de un jueves roto… autoestima. ¿28 años? Al menos no son 30…
Cada día uno se va conociendo un poco más, y estoy empezando a cogerle cariño a este mierda que se va curtiendo poco a poco. Solo veinte años, y este despertar escéptico me hace valorar más a quién debo o no debo tener a mi lado. Mirando al presente veo a los de siempre, mas las caras nuevas de toda la vida. No sé qué seré dentro de cinco años. No sé qué seré mañana. Pero sí sé lo que soy y no soy hoy. La incertidumbre que conlleva mi caos personal hace que la vida sea un descubrimiento contínuo. Cada día es una nueva sorpresa. No me suicidaría por nada del mundo sabiendo que mañana será un día diferente al anterior, por malos que sean los sentimientos que a ese día acompañen. No soy el de ayer, no soy el de mañana. No vivo solo, vivo con-migo, y migo cada día me sorprende más.
Las canciones tristes. Las películas de terror. Los dramas diarios. ¿Por qué nos atraen tanto, si luego nos quejamos de que formen parte de nuestras vidas?. La vida es una tragicomedia, y me encanta saber que no sé lo agridulce que será mañana ese plato. Se puede disfrutar de todo, hasta lo teóricamente “malo” te hace sentir vivo. La soledad no se impone, se disfruta. Nadie es especial, recuérdalo. Nadie. Así que… dejemos de quejarnos y aprendamos a solucionar nuestros problemas solos.
Creo que esa lección me la he aprendido ya.
Gracias cabrones, por estar ahí pa lo bueno y pa lo malo.
…Ya sabeis quienes sois, la duda ofende.